La mezquita de la hija de Suleimán

Donde las murallas dan fin a la antigua Estambul, se alza la impresionante cúpula de una mezquita firmada por el talentoso arquitecto Sinan y que homenajea a nada más ni nada menos que a Mihrimah, la famosa hija del sultán Suleimán y de su esposa Hürrem.

Mihrimah camii
Fachada de la mezquita de Mihrimah  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La Mezquita de Mihrimah (Mihrimah Sultan Camii en turco) se construye en un momento en el que la hija del sultán, tras la muerte de su esposo Rüstem Paşa, hereda una gran fortuna y se convierte en una de las mujeres más importantes y ricas del Imperio Otomano; esta nueva posición social le lleva a considerarse merecedora de un templo a la altura de su importancia y por ello encarga en 1562 a Sinan la construcción de una nueva mezquita.  

El extenso complejo fue finalizado en 1565 y además de la mezquita incluye un conjunto de madrasas, un hammam, un cementerio y una pequeña área comercial cuyos beneficios servirían al sustento futuro del monumento. 

Mezquita de Mihrimah
Patio de la mezquita  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Sinan se luce en el encargo y crea un templo pleno en innovaciones arquitectónicas, con un solo alminar, pero con una cúpula de gran porte que se alza sobre una de las 7 colinas de la antigua ciudad, de tal forma que su domo sobresale ampliamente sobre los edificios adyacentes.

Una vieja leyenda afirma que Sinan profesó secreto amor hacia Mihrimah y por ello le regaló un eterno homenaje a la princesa, haciendo una alegoría con el nombre de ella, que en persa significa Sol y luna; así hizo orientar a propósito la mezquita, de tal forma que el día del cumpleaños de la princesa, el 21 de marzo, el sol se pone tras la mezquita de Mihrimah y la luna nace tras otro templo del mismo nombre que levantó Sinan en el barrio de Üsküdar.

mezquita Turquía
Interior de la mezquita de Mihrimah  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Sea cierto o no la pasión de Sinan por la princesa, es evidente que el arquitecto dio lo mejor de sí para crear un complejo único al que se accedía por un hermoso patio porticado y en cuyo centro gravitaba una singular fuente de abluciones.

El edificio ha sido históricamente afectado por los terremotos que regularmente azotan Turquía, hecho que ha llevado a que la mezquita ha sido restaurado en incontables ocasiones. La última y reciente reforma ha contribuido especialmente a embellecer su interior, rico en amplios ventanales que regalan luz y color a un templo que oferta una gran sensación de amplitud.

Mezquita de Mihrimah
Cúpula de Mezquita de Mihrimah  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Un templo, que complementado con la visita a la cercana iglesia de Chora, constituye uno de los patrimonios esenciales que deben ser conocidos por los visitantes de Estambul, un lugar ideal para ver morir el sol y para añorar los gloriosos tiempos del esplendor otomano.


Actualizado el 9 julio,2018.
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