La Mezquita de Tuzbaba (Tuzbaba Camii, en turco) es un lugar singular dentro de la gran diversidad de mezquitas de Estambul. Aunque no destaca especialmente por su belleza arquitectónica, es relativamente popular entre los estambulíes debido a su reputación de lugar milagroso.
De hecho, numerosos fieles acuden a esta mezquita para realizar peticiones personales, siguiendo una tradición que consiste en donar previamente un paquete de sal. Esta costumbre ha dado lugar a que también sea conocida como la Mezquita de la Sal.
El origen de esta curiosa tradición se remonta a que el edificio alberga el sarcófago de Halil Effendi, un militar que, durante la época de la Conquista de Constantinopla, suministró sal a las tropas del sultán Fatih.
Por este motivo, recibió el apodo de Tuz Baba, que en turco significa “Padre de la sal”, dando lugar a la tradición que aún hoy se mantiene en la mezquita.
Los fieles suelen acudir a la mezquita para orar y realizar peticiones a Tuz Baba, tras efectuar previamente una donación en forma de paquete de sal, que incluso puede adquirirse dentro del propio recinto.
De hecho, es especialmente habitual que estudiantes —o sus madres— acudan a este templo para pedir ayuda con el objetivo de superar los exigentes exámenes de acceso a la universidad.
La sal donada es puesta a disposición de las personas necesitadas, quienes pueden recogerla para utilizarla en sus comidas. El resto de la sal se coloca sobre una peana de mármol en el exterior de la mezquita. De esta forma, los transeúntes que pasan por allí suelen tomar un poco de sal con el dedo, un gesto que, según la tradición, se cree que trae buena suerte.

Un templo que constituye un oasis musulmán en esta parte del distrito de Beşiktaş históricamente vinculada a las comunidades griega y armenia; con todo, creyentes de todas las religiones no han podido obviar el pararse ante sus muros y degustar una pizca de su sagrada sal, cloruro sódico que forma de parte de una tradición única, esencia única del alma de Estambul.
Este templo representa un auténtico oasis musulmán en una zona de Beşiktaş históricamente vinculada a las comunidades griega y armenia. A pesar de ello, creyentes de todas las religiones se sienten atraídos por sus muros y no pueden evitar detenerse ante ellos para tomar una pizca de su sagrada sal, un gesto simbólico que forma parte de una tradición única, que refleja la esencia misma de Estambul.

Actualizado el 19 marzo,2026.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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