Suleimán el Magnífico fue uno de los sultanes más destacados de la historia otomana y, aunque han pasado siglos desde su muerte, su figura sigue siendo ampliamente venerada en Turquía, ya que su recuerdo nos transporta a los años de esplendor del Imperio.
Suleimán (Süleyman en turco) falleció de peste en 1566, a los 71 años, mientras dirigía el asedio de la ciudad húngara de Szigetvár. Según la leyenda, su corazón fue enterrado en secreto bajo su tienda, dentro de una cesta dorada que todavía no ha sido descubierta, mientras que el resto de su cuerpo fue trasladado a Estambul, donde fue inhumado con honores en un mausoleo sencillo (Kanuni Sultan Süleyman türbesi, en turco), situado en el patio del complejo de la Mezquita de Süleymaniye.

Suleimán reposa eternamente junto a otras seis tumbas, entre las que se incluyen la de su hija Mihrimah, la del sultán Suleimán II y la de su madre, Saliha Dilaşup, así como la del sultán Ahmet II, su consorte Rabia Sultan y su hija en común, Asiye.
A pesar de su modestia arquitectónica, el monumento funerario del sultán Suleimán es un importante foco de atracción turística y junto al mausoleo de su amada esposa Hürrem, que se encuentra en las inmediaciones, conforman uno de los lugares más visitados de Estambul.

Actualizado el 3 febrero,2026.


Replica a GISELA GONZALEZ Cancelar la respuesta