Continuamos esta serie de 3 artículos hablando del período comprendido entre 1914 y 1923, años intensos y decisivos en la vida de Atatürk, quien pasaría a convertirse en héroe nacional y futuro fundador de la República de Turquía.
Atatürk y la I Guerra Mundial
La entrada del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial fue ciertamente desastrosa, con importantes derrotas en el Cáucaso y en el Canal de Suez. En este contexto de derrota, solo hubo un frente en el que los otomanos demostraron su valía militar y este fue el de los Dardanelos. Gran parte de este éxito (aunque no en exclusiva) se debe a Mustafa Kemal, quien logró detener a la que era entonces la potencia militar dominante: el Imperio británico.
Cuando se inició la guerra Atatürk estaba destinado en Sofía, pero pronto fue enviado a las trincheras de la península de Galípoli; allí se puso al mando de la 19ª división que tenía como función proteger el estrecho de Dardanelos (clave en el control marítimo de los buques que se movían entre el Egeo y el Mar Negro) y salvaguardar Estambul, la capital otomana del momento.
La Batalla de Galípoli o de Çanakkale comenzó en febrero de 1915 con un ataque masivo de buques británicos y franceses contra la línea defensiva costera, que había sido mejorada y rediseñada por los alemanes.
La ofensiva fue un total fracaso, lo que llevó a las tropas aliadas a lanzar un asalto anfibio que, en principio, debía tomar fácilmente la península. Sin embargo, se encontraron con la resistencia turca dirigida por Atatürk, quien, conocedor del terreno, había tendido una red defensiva de gran movilidad que dominaba las cumbres y los puntos estratégicos de la zona.

Fue una guerra de desgaste en la que las tropas británicas y francesas fracasaron continuamente en sus asaltos a las posiciones otomanas, hecho que les obligó a retirarse en enero de 1916.
Las bajas aliadas fueron tremendas, se estima que fallecieron en combate más de 300.000 soldados. Aunque las cifras en el bando otomano no fueron menores, la sensación de victoria invadió todo el Imperio otomano, ya que no solo se había salvado su capital, sino que también se había demostrado al mundo que eran un enemigo a tener en cuenta.
La inteligencia y el liderazgo de Mustafa Kemal fueron clave en la victoria, y su reputación creció entre los turcos, que empezaban a considerarlo un héroe nacional. Pero esta batalla también tuvo un fuerte impacto en la salud de Atatürk, quien tuvo que pasar varios meses en Estambul descansando, en casa de su madre y su hermana, quienes se habían refugiado allí tras la conquista griega de Salónica.
Tras la Batalla de los Dardanelos, Kemal participó en los otros frentes donde se dirimía el futuro de su país (Cáucaso, Palestina, …) y, aunque se dice que nunca perdió una batalla, fue incapaz de evitar que el Imperio otomano perdiera la guerra. El gobierno del sultán acabó por firmar en octubre de 1918 el Armisticio de Mudros, que conllevó el cese de las hostilidades y un futuro sombrío para los turcos.
La Guerra de Independencia Turca
Tras el armisticio, el Imperio otomano y su sultán no eran más que marionetas de las potencias vencedoras, que controlaban de facto el país. El 15 de mayo de 1919, Esmirna, la segunda ciudad del Imperio, fue ocupada por Grecia, hecho que desató una ola de indignación en todo el Imperio otomano y movilizó a las corrientes más nacionalistas del país.
Mustafa Kemal decide pasar a la acción y abandona clandestinamente su puesto en el Ministerio de Guerra en Estambul y se embarca en el Bandirma un pequeño barco que lo trasladaría hasta Samsun, alcanzando de nuevo costa el 19 de mayo, fecha que está considerada por los turcos como el comienzo oficial de la llamada Guerra de Independencia Turca.

Bajo el liderazgo de Atatürk, el 23 de julio de 1919 se reunió en Erzurum el Primer Congreso Nacional Turco, que daría origen a un gobierno en paralelo que comenzaría a rivalizar con las autoridades títeres de Estambul, quienes incluso llegaron a perseguir al propio Atatürk.
El 16 de marzo de 1920, Estambul fue ocupada por las potencias aliadas, lo que supuso la disolución de la cámara de gobierno imperial, oportunidad que aprovechó Atatürk para convocar en Ankara una Asamblea Nacional que marcaría las pautas de la futura República de Turquía, siendo elegido Atatürk como primer presidente de la misma.
Al mismo tiempo, Atatürk logró agrupar bajo su mando a las distintas facciones opuestas a la ocupación aliada, consiguiendo crear un nuevo ejército nacional turco que comenzó a luchar para recuperar los territorios perdidos en la Primera Guerra Mundial.
Una alianza con los bolcheviques rusos permitió a los turcos derrotar a la recién creada República de Armenia, recuperando con ello incluso algunos territorios perdidos antes de la Primera Guerra Mundial, como las provincias de Kars y Ardahan, arrebatadas por Rusia en 1878.
El trato a la población armenía del este del país es, sin duda, uno de los puntos oscuros de la historia de Atatürk. Aunque él no tuvo responsabilidad directa en los tristes eventos conocidos por algunos historiadores y gobiernos como el Genocidio armenio (masacres que mayoritariamente tuvieron lugar entre 1914 y 1918), sus tropas sí contribuyeron a la represión étnica y religiosa en muchos de los territorios conquistados a partir de 1920, no solo en la zona de mayoría armenia, sino también en otras regiones con amplias poblaciones kurdas o griegas.

Ante la escalada de la revuelta de Atatürk, las potencias aliadas abandonaron progresivamente el país y fueron devolviendo los territorios ocupados bajo el auspicio del Tratado de Sèvres. El nuevo gobierno turco pudo así hacer frente a la invasión griega, que había hecho significativos avances en el Oeste del país.
Las tropas turcas dirigidas por Atatürk e Inönü retuvieron a los griegos en la batalla de Sakarya y en agosto de 1922 lanzaron un contragolpe que acabaría por provocar la desbandada de las tropas griegas.
Atatürk entra triunfante en Esmirna el 10 de septiembre y poco después sus tropas vuelven alzarse victoriosas en la batalla de Dumlupinar, que supondría el fin de la presencia griega en Anatolia. Tras negociaciones con las potencias aliadas, la nueva república turca recuperaría también el control de Estambul y de Tracia Oriental y con ello finalizaba este largo período de guerras que había cambiado completamente la sociedad turca.
Atatürk el nuevo lider de Turquía
Tras acabar la guerra, nadie dudaba ya de que Atatürk era el líder de la nueva Turquía, un héroe militar y un presidente con carisma y ambición para cambiar la vida de los turcos. Pero antes de ello, tenía que cerrar para siempre el pasado otomano, y así, el 1 de noviembre de 1922 abolió el sultanato. Días después, el último sultán, Mehmed VI, partió hacia el exilio.
La era del glorioso Imperio otomano había llegado a su fin y se iniciaba una república de principios seculares, dirigida y controlada por Atatürk, cuyo legado aún pervive hasta nuestros días. Este legado lo explicaremos en más detalle en el próximo capítulo de esta serie de artículos sobre la vida de esta extraordinaria figura turca.
📚 ¿Quieres conocer más sobre la vida de Atatürk? ¡No te pierdas los siguientes artículos de la serie!
- Atatürk, el padre de la Turquía moderna (Parte 1).
- El legado de Atatürk (Parte 3).

Actualizado el 18 septiembre,2023.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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