La Iglesia de Santa María de las Blanquernas (Panayia Vlaherna Kilisesi o Vlaherna Meryem Ana Kilisesi en turco) es un templo ortodoxo de Estambul asentado sobre el terreno donde se encontraba la antigua Gran Basílica de las Blanquernas, la que fuera una de las iglesias más importantes de Constantinopla.

El templo fue construido originalmente en el siglo V y adquirió en poco tiempo tal relevancia que los emperadores bizantinos decidieron establecerse en sus alrededores, dando origen al gran complejo del Palacio de Blanquerna.
El nombre de la iglesia procede de un famoso icono de la Virgen conocido como Blachernitissa, el cual fue considerado un talismán por los antiguos habitantes de Constantinopla. El retablo original se conserva hoy en día en la Galería Tretiakov de Moscú.
Se dice que entre sus muros se exhibió también una famosa reliquia cristiana conocida como Mandylion, un sudario en el que se impregnó milagrosamente la cara de Cristo y que está considerado como el primer icono del cristianismo.
Se dice que entre sus muros se exhibió también una célebre reliquia cristiana conocida como el Mandylion, un sudario en el que, según la tradición, se imprimió milagrosamente el rostro de Cristo y que se considera el primer icono del cristianismo. El Mandylion fue parte del botín de los cruzados que saquearon Constantinopla en 1204 y en la actualidad forma parte de la colección privada del Vaticano.

Los cruzados afectaron la riqueza de la basílica, aunque esta mantuvo su importancia hasta 1434, cuando un incendio accidental provocó su casi total destrucción. Este suceso fue considerado por los fieles ortodoxos como un mal augurio y un anticipo de la conquista otomana de Constantinopla, ocurrida pocos años después.
La iglesia permaneció en ruinas hasta que, a mediados del siglo XIX, el gremio de los peleteros ortodoxos adquirió parte de la parcela original y construyó allí una capilla, que aún hoy sigue abierta al culto.
solo destaca por la sensación de tranquilidad que transmiten sus coquetos jardines. Su interior, en cambio, es más atractivo y colorido, con todo el templo no alcanza el hermoso arte y acabado de otras iglesias de Estambul.

Pese a todo es un templo relativamente turístico, especialmente por ciudadanos griegos, ya que su manantial sagrado o ayazma es venerado desde antiguo y son muchos los fieles que se acercan a beber de sus milagrosas aguas tras visitar el Patriarcado Ortodoxo de Fener o las famosas casas de colores de Fener-Balat.
Agua que bendice este templo singular y lleno de historia, un ejemplo más de la diversa riqueza monumental que atesora Estambul.

Actualizado el 19 octubre,2025.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño

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