Si paseas por las calles del centro de Kadıköy, te sorprenderá encontrar una simpática estatua de bronce de un cocodrilo, ubicada en las inmediaciones de la iglesia armenia de Surp Takavor.
La estatua evoca la célebre cita del geógrafo Estrabón, quien en el capítulo IV del libro XII de su obra «Geografía» afirmó:
«En este último país, en la desembocadura del Ponto, está situada Calcedonia, fundada por los Megarenses, el pueblo de Crisópolis, y el templo de Calcedonia; y ligeramente por encima del mar, el país cuenta con un manantial llamado Azaritia, que cría pequeños cocodrilos»
Con todo, resulta difícil creer que existiera realmente una colonia de cocodrilos en Calcedonia (antiguo nombre de Kadıköy), al menos sin remontarse a la prehistoria. El clima de Estambul no es adecuado para estos animales y, además, hasta la fecha no existen indicios arqueológicos que respalden su presencia en la época en la que Estrabón habría visitado la ciudad (entre los años 29 a. C. y 7 d. C.), aunque no puede descartarse que alguien los criara como mascotas.
Por todo ello, la teoría más aceptada es que la frase del erudito de Amasya, haya llegado hasta nuestros días mal traducida y que, en realidad, se estuviera refiriendo a algún tipo de lagarto de cierto tamaño.
Sea un error o no de los traductores, la figura del cocodrilo (a la que le han pintado sangre para darle un aspecto más sangriento) se ha convertido junto con el Toro, en uno de los símbolos de Kadıköy, un peculiar homenaje al paso por Estambul del que es posiblemente uno de los geógrafos más relevantes de la historia.

Actualizado el 23 abril,2026.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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