Estambul es una ciudad viva, un ente dinámico que es capaz de transformar un frío complejo gasístico en un rompedor espacio para el arte y disfrute de la ciudadanía; mágica capacidad de mutación que se manifiesta en Gazhane, el nuevo centro cultural de Kadıköy.

La historia de Gazhane se remonta a 1892, cuando se construyó en el barrio de Hasanpaşa una infraestructura destinada a servir como central de distribución de gas para el lado asiático de Estambul.
Esta fábrica de gas se convirtió en uno de los grandes proyectos industriales del Imperio Otomano, y su importancia fue tal que sobrevivió al hundimiento del sultanato y permaneció en activo hasta 1993, más de un siglo después de su fundación.

Como bien dicen las leyes de la física, la energía no desaparece, solo se transforma, y Gazhane adopta esta premisa como propia para transformarse en un nuevo espacio; en esta ocasión no será una fría y contaminante fábrica, sino que lo hará adoptando la forma de un ente vivo en el que los edificios que sobrevivieron mutaron para convertirse en espacios abiertos al ciudadano y donde la creatividad es la pauta orientadora.

Inaugurado en 2021, el Museo de Gazhane (Müze Gazhane en turco) está sirviendo de punto de encuentro para la ciudadanía turca, un espacio ideal para pasear con amigos o bien para sacarse un selfie junto a una de sus icónicas estatuas.

Un centro polivalente donde el arte, la educación y la ciencia se adueñan de los interiores, adaptándose a la compleja estructura de la antigua fábrica y creando contenedores culturales donde a veces surgen exposiciones de caricaturas, salas de estudio o incluso galerías de arte.
Un museo vivo y gratuito que, sin duda, mutará en poco tiempo, porque Gazhane ha nacido para cambiar de piel cada cierto tiempo; un árbol cultural que florecerá cada año con nuevas e interesantes exposiciones y que obligará a los amantes de Estambul a visitarlo una y otra vez.

Actualizado el 8 noviembre,2021.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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