Uno de los símbolos más estrechamente asociados a la identidad turca es el hipnótico baile de los derviches giróvagos, cuyo movimiento circular imita las trayectorias de los planetas y conduce a quienes lo practican a un estado de éxtasis espiritual.
Estas comunidades místicas desempeñaron un papel fundamental dentro del Imperio Otomano, hasta el punto de que muchos de sus miembros ocuparon cargos relevantes en el funcionariado del sultanato. Sin embargo, en 1925, Atatürk prohibió las órdenes de influencia sufí, lo que provocó su rápida desaparición de la vida pública.
Una de las órdenes místicas disueltas durante este proceso fue la Mevleví, cuyo centro espiritual se encuentra en la ciudad de Konya, aunque contaba con numerosas logias repartidas por toda Turquía. Estambul no fue una excepción y la ciudad albergó varios mevlevihane, entre los que destacaba el situado en el histórico barrio de Gálata.

Un museo para conocer la cultura Mevlevi
El Mevlevihane de Gálata se encuentra situado en el tramo final de la famosa Avenida İstiklâl, justo antes de iniciar el descenso que conduce a la Torre de Gálata y colinda tanto con el Consulado de Suecia como con la estación del funicular de Tünel. Su acceso se realiza a través de una discreta puerta rodeada de tumbas, lo que hace que el edificio pase desapercibido para muchos turistas.
El complejo data del año 1491 y está considerado el mevlevihane más antiguo e influyente de Estambul. Tras verse gravemente afectado por un gran incendio en 1765, fue reconstruido por Yenişehirli Osman Efendi, quien le otorgó el aspecto que conserva en la actualidad.
Después del cierre de las logias sufíes, el edificio fue utilizado como escuela elemental, hasta que en 1975 el gobierno turco lo transformó en un museo dedicado a la preservación y difusión del patrimonio mevleví.

El Museo Mevleví de Gálata (Galata Mevlevihanesi Müzesi en turco) presenta un aspecto espectacular tras las reformas finalizadas en 2011. En su interior se exhibe un amplio conjunto de piezas de gran interés, entre las que destacan manuscritos, poemas de la literatura del Diván, instrumentos musicales y numerosos objetos de la vida cotidiana de los derviches.
Entre las piezas más valiosas de la colección destaca una espléndida serie de turbantes, cuyos tamaños y formas determinaban la jerarquía dentro de la logia, y, sobre todo, los trajes rituales de los bailarines, que desempeñan un papel fundamental en la Sema, la ceremonia por la que los derviches se han hecho mundialmente conocidos.

Una ceremonia cargada de simbolismo
El Semahane es, sin duda, el espacio más destacado del museo. Se trata de una sala ortogonal construida con materiales nobles, flanqueada por balconadas elevadas que se sostienen sobre múltiples columnas.
En su pista, los derviches realizan un complejo ritual en el que giran de forma ininterrumpida, en perfecta conjunción con la música. Visten un sayal negro o hırka, que simboliza la última morada —la muerte o la tumba en un sentido amplio—, y unos largos gorros cónicos (kûlah o sikke), representación del control del pensamiento y de las emociones que todo iniciado en este arte debe alcanzar.
Poco a poco, los derviches se desprenden de la capa negra y dejan al descubierto una vestimenta blanca (tennure), larga y amplia, que se abre en la parte inferior a modo de falda. Esta prenda simboliza la pureza alcanzada tras la eliminación del ego y, durante el giro, crea un espectáculo visual único, cargado de dinamismo y belleza.

Una logia que ya no existe como tal
Los derviches, entendidos como individuos que vivían recluidos en sus logias, ya no existen como tales. En la actualidad, las exhibiciones que se celebran en el museo cada domingo a las 18:00 horas están a cargo de bailarines profesionales.
Con todo, el espíritu de los derviches auténticos parece seguir habitando entre los muros del recinto, ya que muchos de ellos conservan aquí sus tumbas. El conjunto se articula en torno a un hermoso patio arbolado, un lugar donde es posible refugiarse del ruido incesante del entorno urbano.
En el fondo, el Mevlevihane de Gálata se presenta como un auténtico oasis en el corazón de Estambul: un entorno ideal para que esta orden mística desarrollara su singular filosofía de vida, un espacio que irradia armonía y que permite al visitante adentrarse con mayor profundidad en un arte que, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los grandes símbolos culturales y turísticos de Turquía.


Actualizado el 27 enero,2026.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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