Uno de los momentos vitales más impresionantes de Estambul es cuando uno atraviesa la llamada Puerta Imperial o de Bab-i Hümayun a la salida del Palacio de Topkapı y tus ojos son impactados con la espectacularidad de las perlas monumentales de la ciudad: Santa Sofía y la Mezquita Azul.

Magia que es aun mayor cuando uno lo hace al atardecer, acompañado de la sinfonía de la oración, que en Sultanahmet resuena a un más impactante y sonora.

Ante esta brutalidad visual, uno se vuelve loco intentando discutir si me quedo con la compasiva imagen de Santa Sofía o la sombra que perfila los seis minaretes de la Mezquita azul. Así que decido dejarlo en empate y dedicarle a ambas una sesión fotográfica, con el fin de compartir con vosotros este espectáculo inolvidable.

Actualizado el 4 marzo, 2026.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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