Elegir los 10 monumentos más bellos de Estambul no es una tarea sencilla. Esta ciudad milenaria, considerada uno de los destinos turísticos más fascinantes del mundo, destaca por su extraordinaria riqueza histórica, materializada en un interminable abanico de monumentos y maravillas visuales que cautivan a todos los viajeros.
En esta entrada te mostramos los monumentos más hermosos de Estambul, aquellos que, según el criterio de Planeta Estambul, sobresalen entre los principales atractivos turísticos de la ciudad. No obstante, esta selección es subjetiva, por lo que te invitamos a dejar tus comentarios y sugerencias para enriquecer el contenido y generar una reflexión conjunta sobre qué ver en Estambul y cuáles son sus lugares imprescindibles.
1. Santa Sofía
Durante siglos la basílica de Santa Sofía constituyó el símbolo del poder del Imperio Bizantino, un edificio que cualquier viajero medieval guardaba en su memoria dado la grandiosidad de su cúpula y su consistente figura visible desde todo el entorno.
Transformada en mezquita tras la conquista otomana de Constantinopla, fue secularizada y convertida en museo por decreto de Kemal Atatürk, hasta que en 2020 se cambió de nuevo su estatus y volvió de nuevo a su uso religioso, siendo reabierta con el nombre de Gran Mezquita de Santa Sofía.

Con independencia de su condición, Santa Sofía es pura mezcla de lo mejor del arte religioso, cristiano y musulmán, condición mixta que hacen que sin duda sea el monumento más conocido y fotografiado de la ciudad de Estambul.

2. La Mezquita de Ortaköy
Esta pequeña mezquita de estilo neobarroco es uno de los emblemas de Estambul y portada habitual de las revistas de viajes, todo ello gracias a la impecable integración de la misma, con el cuadro visual que genera junto con las aguas del Bósforo y el puente que comunica ambos continentes.

3. Palacio de Dolmabahçe
De marcado estilo neobarroco europeo, fue construido por el sultán Abdülmecit I en 1853, a orillas del Bósforo, en el barrio de Beşiktaş, con el objetivo de servir como residencia palaciega y como sede de recepción de delegaciones diplomáticas que acudían a negociar con el poderoso Imperio Otomano.
Su bello acabado y su cuidada decoración, junto con su ubicación privilegiada a orillas del mar, lo convierten en uno de los monumentos más bellos e icónicos de Estambul.

4. Mezquita de Süleymaniye
Se trata de la obra cumbre de la arquitectura otomana y eterno homenaje a la gran figura del Sultán Suleimán. La mezquita de Süleymaniye o de Suleimán, fue diseñada por el famoso arquitecto Sinan, el cual construyó un edificio impactante, de gran visibilidad y cuya cúpula nacía para competir con la de Santa Sofía, en una sana rivalidad por la altura que dotó al paisaje urbano de Estambul de un perfil elevado en centímetros y belleza.
En su patio exterior se encuentran los mausoleos donde reposan los restos del sultán Suleimán y de su esposa, la célebre Hürrem, tumbas que añaden valor histórico extra al conjunto.

5. La Mezquita Azul
Enfrentada visualmente con Santa Sofía, la importancia de la Mezquita Azul se resume en sus 6 imponentes minaretes, honor que pocos templos musulmanes en el mundo comparten. Su interior es bello, con una composición de azulejos que le dotan de ese color azul característico que le ha identificado durante generaciones.

6. Palacio de Topkapi
Se trata de uno de los complejos palaciegos más grandes e impresionantes del planeta, una obra de clara esencia otomana y residencia predilecta de los sultanes, que hoy sirve de museo de la gloria imperial. Su Harem, altamente mitificado por los occidentales, conforma la parte más espectacular de un palacio que parece no tener fin.

7. Fortaleza de Rumeli Hisarı
Fue levantada en tiempo récord por las tropas otomanas con el objetivo de interrumpir el abastecimiento de una Constantinopla asediada. Su construcción resultó clave en la caída del Imperio Bizantino, y su diseño representó una revolución en las concepciones de las fortalezas europeas.
Hoy en día, Rumeli Hisarı es un espléndido mirador que permite contemplar y controlar el constante flujo del Bósforo, ofreciendo una de las vistas más espectaculares de Estambul.

8. Cisterna Basílica
En una ciudad eternamente asediada como fue Constantinopla, la existencia de depósitos de agua era una necesidad vital ante el posible riesgo de corte del acueducto de Valente y de su preciada agua fresca.
La conocida como Cisterna Basílica o Yerebatan Sarayı no es un simple depósito, ya que se muestra al público como si fuera un verdadero palacio de agua con arcos que se elevan sobre el líquido elemento y que incluso aplastan a una pétrea medusa; sin duda un monumento que no deja de sorprender a los visitantes.

9. Torre de Gálata
Gálata era una colonia comercial Genovesa que vivía en tensa armonía con la poderosa silueta de Constantinopla. Su recinto amurallado se encontraba coronado por una impresionante torre, la cual servía de atalaya para el control militar de todo el área de influencia y que hoy sirve de mirador de excelencia de la parte vieja de Estambul.

10 Iglesia de San Antonio de Padúa
Situada en la concurrida avenida İstiklâl, San Antonio de Padua es el templo católico más vistoso de la ciudad, especialmente por el hermoso acabado de su fachada a cuya visión se accede por un patio que se abre a la calle una brillante balconada sustentada por varios arcos; un claro ejemplo de como el arte cristiano ha contribuido a enriquecer una ciudad mayoritariamente musulmana.

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Actualizado el 28 enero,2026


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